Esta es probablemente la pregunta que más recibo. Y es lógico: nadie quiere pagar de más ni tampoco salir con un sitio que no sirve. El problema es que el mundo del desarrollo web está lleno de opciones y los precios varían tanto que uno no sabe por dónde empezar. Acá te doy una mirada honesta de lo que cuestan las cosas hoy en Chile.
La categoría "gratis" (no recomendada)
Existen plataformas como Wix, WordPress.com gratuito o Blogger donde puedes tener un sitio sin pagar un peso. ¿El problema? Tu sitio tendrá publicidad de ellos, la dirección será algo como «tumarca.wixsite.com» (poco profesional) y las opciones de personalización serán limitadas. Sirve para probar, pero no para un negocio en serio.
Sitio web básico: desde $250.000
Esto incluye un diseño simple, entre 3 y 5 páginas (inicio, servicios, contacto, sobre nosotros, etc.), optimización para celulares y formulario de contacto. Es ideal para un emprendimiento que recién parte o un profesional independiente que quiere tener presencia en internet sin demasiada complejidad.
Sitio web profesional: desde $500.000
Acá entramos en terreno más serio. El diseño es a medida, la navegación está pensada para convertir visitantes en clientes, se optimiza la velocidad de carga, el SEO (posicionamiento en Google) y se integran herramientas como WhatsApp, Google Maps, formularios avanzados y más páginas según lo que necesites. Esto es lo que ofrezco en INFOCOB, y la mayoría de mis clientes elige esta opción porque nota la diferencia.
Tienda online / e-commerce: desde $800.000
Si quieres vender por internet, necesitas un carro de compras, pasarela de pago, stock de productos, etc. Es más complejo y por lo tanto más caro. Pero también te abre un canal de ventas completamente nuevo.
¿Y los gastos mensuales?
Además del desarrollo inicial, un sitio web tiene costos mensuales o anuales: hosting (entre $3.000 y $15.000 mensuales), dominio ($10.000 a $15.000 anuales) y, si contratas mantención, un extra para mantenerlo actualizado y seguro. En INFOCOB incluyo hosting y dominio el primer año con cada proyecto, justo para que no tengas que preocuparte de esos detalles mientras ves resultados.
¿Conclusión?
Un sitio web barato sale caro. He visto decenas de casos de clientes que gastaron $100.000 en un sitio hecho rápido y a los pocos meses estaban pagando mucho más para arreglar problemas de rendimiento, seguridad o simplemente porque el diseño no convertía. Invertir bien desde el principio te ahorra plata, tiempo y dolores de cabeza.
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